4. Teodosio el Grande (379-395)
Teodosio murió en 395 y sorprendentemente el imperio quedó casi intacto. Durante un siglo y medio había logrado rechazar las continuas correrías de los bárbaros, había luchado contra con los persas y con generales insurgentes en el interior. Había soportado los desgarramientos de las disputas religiosas de cristianos contra paganos y de cristianos contra cristianos. Su economía estaba marchita; su pueblo agotado; sus ejércitos habían sido derrotados muchas veces y finalmente habían sufrido una matanza en Adrianópolis a manos de los godos; y su administración había quedado en manos de los germanos.
Teodosio fue el último que reinó sobre el Imperio. Dividió el imperio entre sus dos hijos, Arcadio en Oriente y Honorio en Occidente y esta vez la división fue definitiva.
5. El imperio en el s. V: La crisis final
En el s. V la presión en las fronteras del Rin y el Danubio se hizo incontenible, y una avalancha de pueblos germánicos cubrió el imperio en lo que fueron grandes migraciones. Se permitió la existencia de reinos bárbaros dentro de los límites del imperio en calidad de federados de Roma y además los ejércitos se llenaron casi completamente de bárbaros.
Cronología
Año 407: las legiones romanas abandonan definitivamente Britania
Año 410: las tropas del visigodo Alarico saquean Roma.
Año 418: los visigodos forman un reino dentro de la Galia.
Año 451: Victoria del general romano Aecio sobre los hunos, liderados por Atila. Italia devastada. Tras la muerte de Atila se descompone el reino de los hunos. Sus antiguos soldados buscan acomodo en el Imperio.
Año 474: Zenón, soberano del Imperio romano de Oriente. Estabiliza la zona oriental e influye en la política de Occidente.
475: Julio Nepote es destituido por Orestes, quien hace nombrar a su hijo Rómulo Augusto emperador de Occidente.
476: Odoacro, jefe germano de la guardia imperial, se hace con el gobierno de Italia tras destituir y desterrar a Rómulo Augusto, el último emperador. Odoacro devuelve las insignias imperiales a Constantinopla, poniendo fin al Imperio de Occidente.
Bibliografía:
Asimov,I. El imperio romano.
Revista Historia Nacional Geographic, números 32 y 50
Hacquard, G. Guía de la Roma Antigua
martes, 2 de diciembre de 2008
LA CRISIS DEL IMPERIO ROMANO. (II)
LA CRISIS DEL IMPERIO ROMANO. (I)
Después del asesinato de Cómodo, en 192, se produjo una grave guerra civil que durante cuatro años asoló al imperio romano.
Septimio Severo se enfrentó a sus rivales y los venció. En el año 197 fue el amo indiscutido del imperio. Desarmó y disolvió la guardia pretoriana que había puesto en venta el imperio y la reemplazó por una de sus propias legiones danubianas. Esta medida no fue suficiente ni duradera.
En el año 235 el emperador Alejandro Severo fue asesinado y Roma pasó por una serie de guerras civiles y de invasiones extranjeras que duraron cincuenta años y desgarraron el Imperio. En este medio siglo, veintiséis hombres reclamaron el trono imperial con, al menos, cierto grado de aceptación, y muchos otros lo intentaron sin éxito. Todos excepto uno de éstos sufrieron una muerte violenta.
La causa básica de la anarquía residía en el hecho de que el ejército dominaba al Estado, y ese ejército ya no era una fuerza unida. Era reclutado cada vez más en las provincias y entre las clases más pobres, y vivía en condiciones que lo alejaban completamente de los civiles del imperio. Además un número creciente de soldados fueron reclutados entre los bárbaros germanos que habitaban al norte de la frontera romana. Cualquier jefe legionario podía usar a sus soldados para elevarse al trono imperial.
2. Diocleciano (284-305)
El principado estaba agotado y se necesitaba una nueva forma de gobierno. Los emperadores vivían en medio de ejércitos de un imperio en desintegración, combatiendo a los bárbaros con soldados que muy a menudo eran esos mismos bárbaros contratados. Diocleciano hizo de sí mismo más que un princeps (primer ciudadano) un dominus (señor). Introdujo el ceremonial de una monarquía oriental. El emperador se convirtió en una figura inaccesible, rodeado de una sagrada veneración y cuyos pasos eran acompañados de incienso, trompetas y las reverencias de multitud de lacayos, impresionaba e intimidaba a los soldados. Tales emperadores eran difíciles de matar.
Diocleciano diseñó un complicado sistema político denominado tetrarquía en el cuatro personas se encargaban de la dirección del imperio: dos augustos y dos césares.
3. Constantino (306-337)
Uno de los tetrarcas fue Constancio Cloro, cuya autoridad se extendía sobre la parte occidental del imperio. A la muerte de éste, las tropas proclamaron a su hijo Constantino como sucesor en el año 306. Constantino que gobernaba sobre la Galia y Britania se enfrentó con Majencio, que se había proclamado emperador, en Italia. Con la victoria en la batalla del puente Milvio, librada en las cercanías de Roma, Constantino se hizo con el poder.Constantino eliminó la medida de nombrar Augustos y Césares y volvió al sistema más natural de la sucesión dentro de un linaje real nombrando Césares a sus hijos. El reparto del imperio no consigue sino desencadenar nuevas guerras.
lunes, 3 de noviembre de 2008
Indoeuropeos, itálicos y latinos: la protohistoria de Roma y el latín
Los latinos (habitantes de una región del centro de Italia llamada Latium) son un pueblo itálico (así llamado por estar asentado en la península Itálica) que pertenecen a la rama de pueblos y tribus llamados indoeuropeos (así llamados porque se extendieron desde las estepas de Eurasia hasta la India y Europa, como los griegos, los germanos, los celtas, los eslavos, los persas, los hititas, etc.).
Un estudio combinado de la historia, la lingüística y los documentos epigráficos en diversos sistemas de escrituras y alfabetos nos dan testimonio de la compleja realidad histórica de la península Itálica.
La llegada de los indoeuropeos a la península Itálica se suele datar hacia el año 1000 a. C., aunque muy probablemente ya desde el siglo XV a. C. se produjeran incursiones de estos pueblos en dicha península. Sin embargo, estos indoeuropeos no fueron los primeros habitantes de estas tierras. A su llegada tuvieron que enfrentarse y encontrarse con otras poblaciones previas, algunas de ellas también indoeuropeas: vénetos, retos, lepónticos, galos, ligures (en el noreste, de este a oeste respectivamente), etruscos (en las costas occidentales); también tuvieron que convivir y repartirse el territorio de la península Itálica con otros pueblos indoeuropeos que llegaron con los latinos: umbros, picenos, vestinos, marrucinos, pelignos, marsos y sabinos (en el interior de la península, básicamente en la zona central) (hacia el oeste). Junto a los sabinos en la zona central de la península Itálica se asentaron los latinos; entre los etruscos y los latinos estaban los faliscos; al sur estaban volscos, auruncos, frentanos, samnitas, daunos y más al sur todavía oscos y lucanos; en el tacón de la bota Itálica los mesapios; la isla de Sicilia contaba con pobladores muy antiguos, sículos, sicanos y élimos, a los que desde pronto se añadieron griegos (que se extenderían por todo el sur de Italia hasta el territorio de los samnitas) y púnicos.
En negrita y en cursiva: pueblos indoeuropeos de rama itálica.
En cursiva: pueblos indoeuropeos no pertenecientes a la rama itálica.
En negrita: pueblos no indoeuropeos o de dudosa atribución indoeuropea.
(Mapa procedente de http://media-2.web.britannica.com/eb-media/39/1039-004-EB050BD6.gif.)
No obstante, en los siglos VI y V a. C. nada hacía prever que Roma y su lengua llegaran a tener el alcance que tuvieron en el mundo antiguo y su pervivencia y herencia hasta el mundo actual.
La primitiva Roma se fundó primeramente sobre la colina del Palatino, pero pronto se extendió hasta las otras seis colinas (Capitolio, Aventino, Celio, Esquilino, Viminal y Quirinal) que conformaban el valle y las marismas del río Tíber, alguna de las cuales ya habían sido habitadas en el II milenio a. C.
(Video procedente de http://www.artehistoria.jcyl.es/civilizaciones/videos/277.htm)
- osco: lengua del pueblo samnita que se habló originariamente en Campania, aunque se extendió hasta el sur de Italia e incluso Sicilia; se conservan inscripciones del siglo V a. C., y era la lengua oficial de muchas ciudades itálicas en el siglo III a. C.; fue escrita en alfabetos griegos, etruscos y latinos;- umbro: aunque debió de hablarse en otras regiones, la pujanza política de etruscos y latinos confinó a este pueblo y su lengua a la región llamada Umbría, hasta su definitiva desaparición; se conservan siete de las nueve Tablas Igubinas, escritas entre los siglos V y I a. C.; se escribió en alfabetos etruscos y latinos; está muy emparentada con el osco;
- lenguas sabélicas: nombre dado a las lenguas del centro de Italia, muy minoritarias, habladas por poca población y prontamente absorbidas por el latín; apenas quedan documentos escritos de estas lenguas, de las que se conocen, eso sí, su nombre y su distribución geográfica: marrucino, marso, ecuo, vestino, volsco, érnico, sabino y peligno (la más conocida);
- latín: el documento escrito más antiguo en esta lengua data del siglo VI a. C.; hasta el siglo III a. C. no se desarrolló como lengua literaria, alcanzando su esplendor en los siglos I a. C.-II d. C.
- Villar Liébana, Francisco: Los indoeuropeos y los orígenes de Europa, ed. Gredos, Madrid, 1991
- Palmer, L. R.: Introducción al latín, ed. Ariel, Barcelona, 1988
- Christol, Michel y Nony, Daniel: De los orígenes de Roma a las invasiones bárbaras, ed. Akal, Madrid, 1998
- http://www.imperioromano.com/ (véase en la sección de Etapas la entrada relativa a los Orígenes de Roma)
- http://historia-antigua.com/roma/fundacion-de-roma/
- http://www.proel.org/index.php?pagina=mundo/indoeuro/italico